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Comunidad Cristiana Viña Oeste

¿Quiénes somos?

Somos un grupo de personas apasionadas y con muchas ganas de conocer más a nuestro Dios. Por eso queremos dejar al Espíritu Santo liderar y gobernar nuestras vidas, de manera que podamos estar y permanecer en una relación personal y activa con Jesús.

Nuestra misión

Hacer discípulos de Jesús llevando las buenas noticias del evangelio para que conozcan el amor de Dios y ayudarlos, guiarlos y acompañarlos para que conozcan, experimenten y se apoderen del Reino de Dios haciéndolo parte de su vida diaria.

Nuestra visión

Ser una comunidad cristiana de verdaderos discípulos de Jesús, en donde todas las personas, sin excepción, sean amadas y aceptadas tal y como son, permitiéndole al Espíritu Santo guiar, transformar y liderar sus vidas.

Nuestros valores

1. La Biblia (2 Timoteo 3:16-17)

2. La dirección del Espíritu Santo (Romanos 8:14-15)

3. El amor a Dios y a los demás (Juan 15:13)

4. La sanidad (Jeremías 33:6-9)

5. El Reino de Dios (Marcos 1:15)

Nuestros principios

1. Adoración (Juan 4:23-24)

2. La palabra de Dios (1 Pedro 2:2)

3. Compañerismo (Mateo 22:39)

4. Servir (Mateo 23:11)

5. Capacitación (Mateo 28:20)

6. Enviar (Mateo 28:19)

Nuestra declaración de Fe:

CREEMOS que Dios es el Rey Eterno. Que es infinito, Espíritu inmutable, perfecto en santidad, sabiduría, bondad, justicia, poder y amor. Él existe desde la eternidad como el único Dios Viviente y Verdadero en tres personas de una sola sustancia, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, iguales en poder y gloria.

 

CREEMOS que el reino de Dios es eterno. Desde su trono, a través de su Hijo, su Palabra eterna, Dios creó, sostiene y gobierna todo lo que existe: los lugares celestiales, las huestes de ángeles, el universo, la tierra, toda cosa viviente y los seres humanos. Dios creó todas las cosas buenas.

 

CREEMOS que Satanás, originalmente un gran ángel bondadoso, se rebeló contra Dios, tomando una hueste de ángeles con él. Fue arrojado de la presencia de Dios y, como usurpador del gobierno de Dios estableció un reino antagónico de tinieblas y maldad en la tierra.

 

CREEMOS que Dios creó la humanidad a su imagen, hombre y mujer, para mantener una relación con ésta y gobernar la tierra. Bajo la tentación de Satanás, nuestros primeros padres perdieron la gracia,trayendo pecado, enfermedad y el juicio divino que conlleva muerte a la tierra. A través de la caída, Satanás y sus huestes demoníacas tuvieron acceso a la buena creación de Dios. Ahora la creación experimenta las consecuencias y efectos del pecado original de Adán. Los seres humanos nacen en pecado, sujetos al juicio divino de muerte y cautivos del reino de las tinieblas de Satanás.

 

CREEMOS que Dios no abandonó su gobierno sobre la tierra que Él sigue sosteniéndolo por su providencia. Con el fin de traer redención, Dios estableció pactos que revelan su gracia a los pecadores. En el pacto con Abraham, Dios mismo se unió a su pueblo Israel, prometiendo librarlos de la esclavitud del pecado y de Satanás, y así bendecir a todas las naciones a través de ellos.

 

CREEMOS que como Rey, más tarde, Dios por sus actos poderosos redimió a su pueblo de Egipto y estableció su pacto a través de Moisés, revelando su perfecta voluntad y nuestra obligación de cumplirla. El propósito de la ley es ordenar nuestra raza caída y hacernos conscientes de nuestra responsabilidad moral. Por la obra del Espíritu de Dios, nos convence de nuestro pecado y del justo juicio de Dios contra nosotros y nos lleva solamente a Cristo para salvación.

 

CREEMOS que cuando Israel rechazó el gobierno de Dios sobre sí como Rey, Dios estableció la monarquía en Israel e hizo un pacto incondicional con David, prometiendo que su heredero restauraría el gobierno del Reino de Dios sobre su pueblo como Mesías para siempre.

 

CREEMOS que en el cumplimiento del tiempo, Dios cumplió sus pactos con Israel y sus promesas proféticas de salvación enviando su único Hijo, Jesús, al mundo. Concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen, María, como verdadero Dios y verdadero hombre en una persona, Él es tal como Dios deseaba que fuese toda la humanidad. Jesús fue ungido como el Mesías de Dios y con el poder del Espíritu Santo, iniciando el gobierno del Reino de Dios en la tierra, derrotando el gobierno de Satanás resistiendo la tentación, predicando las buenas nuevas de salvación, sanando a los enfermos, echando fuera demonios y resucitando a los muertos. Reuniendo a sus discípulos, reconstituyó el pueblo de Dios como su Iglesia para ser instrumento en su reino. Después de morir por los pecados del mundo, Jesús fue resucitado de entre los muertos al tercer día, cumpliendo el pacto de bendición dado a Abraham. En su vida perfecta y sin pecado Jesús cumplió las exigencias de la ley y en su muerte expiatoria en la cruz Él cargó el juicio de Dios por el pecado que nosotros merecíamos como transgresores de la ley. Con su muerte en la cruz también desarmó los poderes demoníacos. El pacto con David se cumplió en el nacimiento de Jesús de la casa de David, su ministerio mesiánico, su gloriosa resurrección de los muertos, su ascensión al cielo y su gobierno actual a la diestra del Padre. Como Hijo de Dios y heredero de David, él es el Mesías-Rey eterno, extendiendo el Reino de Dios por todas las generaciones y por toda la tierra hoy.

 

CREEMOS que el Espíritu Santo fue derramado sobre la Iglesia con poder en Pentecostés, bautizando a los creyentes en el cuerpo de Cristo y liberando a los mismos en los dones del Espíritu. El Espíritu trae la presencia permanente de Dios a nuestro interior para la alabanza espiritual, santificación personal, edificación de la Iglesia, dotándonos para el ministerio y haciendo retroceder el reino de Satanás con la evangelización del mundo mediante la proclamación de la palabra de Jesús y haciendo sus obras.

 

CREEMOS que el Espíritu Santo mora en cada creyente en Jesucristo y que Él es el Ayudador, Consolador, Maestro y Guía que mora en nosotros. Creemos en la llenura o capacitación de poder del Espíritu Santo para el ministerio hoy, que a menudo es una experiencia consciente. Creemos en el ministerio actual del Espíritu y en el ejercicio de todos los dones bíblicos del Espíritu. Practicamos la imposición de manos para la capacitación en el poder del Espíritu, para sanar y también para el reconocimiento y dar empoderamiento y autoridad a aquellos que Dios ha ordenado para dirigir y servir a la Iglesia.

 

CREEMOS que el Espíritu Santo inspiró a los autores humanos de la Santa Escritura, de modo que la Biblia no tiene ningún error en sus manuscritos originales. Recibimos los sesenta y seis libros del Antiguo y del Nuevo Testamento como nuestra autoridad final y absoluta, la única regla infalible de fe y práctica.

 

CREEMOS que todo el mundo está bajo el dominio de Satanás y que todos los hombres son pecadores por naturaleza y elección. Por tanto todos los hombres están bajo el justo juicio de Dios. Por medio de la predicación de las Buenas Noticias de Jesús y el Reino de Dios y la obra del Espíritu Santo, Dios regenera, justifica, adopta y santifica a través de Jesús por el Espíritu a todos los que se arrepienten de sus pecados y confían en Jesucristo como Señor y Salvador. Por ello son liberados del dominio de Satanás y entran en el gobierno del Reino de Dios.

 

CREEMOS en la Iglesia, una, santa y universal. Todos los que se arrepienten de sus pecados y confiesan a Jesús como Señor y Salvador son regenerados por el Espíritu Santo y forman el vivo Cuerpo de Cristo, del cual Él es la cabeza y del cual todos nosotros somos miembros.

 

CREEMOS que Jesucristo encomendó dos ordenanzas a la Iglesia: el Bautismo en agua y la Cena del Señor. Ambas están disponibles para todos los creyentes.

 

CREEMOS que el Reino de Dios vino con el ministerio de nuestro Señor Jesucristo y que sigue viniendo con el ministerio del Espíritu a través de la Iglesia y que será consumado en la gloriosa aparición visible y triunfante de Cristo, su regreso a la tierra como Rey. Después que Cristo regrese para reinar, ocasionará la derrota final de Satanás y de todos sus subalternos y obras, la resurrección de los muertos, el juicio final y la eterna bendición de los justos y el eterno castigo consciente de los malos. Finalmente Dios será todo en todos y su reino, su gobierno serán cumplidos en los nuevos cielos y la nueva tierra, recreados por su soberano poder, en el que reinará la justicia y en el que Él será alabado por siempre.

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